viernes, 2 de agosto de 2013

De nigromantes buscando poemas

                Querido Leo:

                Voy a necesitar ayuda con la limpieza de la casa, demasiado polvo y demasiados inquilinos inesperados.

                Hace un momento, antes de escribirte, pensé en dibujar un plano rudimentario de la habitación de invitados. Quiero comprar  un par de muebles auxiliares y necesito saber las medidas exactas de los huecos. Tengo costumbre de apilar en una bandeja folios usados por una cara e inservibles, así los utilizo como papel en sucio y marchan al reciclaje aprovechados al máximo. Para el boceto con uno de ellos sería suficiente, sin embargo no quedaba ni una hoja. Ya iba a echar mano del paquete de folios cuando recordé el cajón de los poemas muertos.

                Es el que toca suelo en el escritorio y alberga los versos que una vez me nacen se me mueren sin haberlos pronunciado. Quizá alguien tenga la respuesta pero a mí se me escapan las razones de por qué unos viven y otros perecen. Tirar a la basura un cadáver –por muy poético que sea éste- es irrespetuoso, así que los guardo en un cajón y los olvido.

                Era el momento de reencarnar uno de los poemas en plano. Abrí el nicho de madera noble y lo que encontré me hizo saltar a ritmo de corazón desbocado. Un hombrecillo vestido con levita negra, gorro de lana gris y un monóculo encajado sobre el ojo izquierdo estaba sentado con las piernas cruzadas en una de las esquinas. Descansaba las manos abiertas, con las palmas hacia abajo, sobre los poemas amarilleados por el transcurrir del tiempo. No le sobresaltó la apertura repentina, alzó tranquilo la vista hasta cruzar su mirada con la mía. Me estremecí.

- ¿Quién es usted? ¿Y qué hace en mi casa, en mi cajón?- le espeté.
- Soy un nigromante. Será su casa pero los muertos no le pertenecen.
- El lugar en que descansan sí. Podía haber pedido permiso para entrar y hacer lo que quiera que esté haciendo.
- Miro el futuro invocando los espíritus. Pasaba bajo su ventana cuando se me cayó el calzón por la energía cercana de unos versos. La poesía muerta tiene el poder de dejarle a uno en cueros.
- ¿Me está diciendo que se ha colado a hurtadillas por mi ventana y desnudo?

Se puso en pie muy despacio, su cabeza apenas llegaba al borde del cajón. Alisó las ropas y se caló el gorro hasta las orejas.

- ¿Por quién me toma? El decoro es esencial en un nigromante. Accedí a su casa correctamente vestido, de forma ilegal, no lo niego, pero bien vestido.
- Pues hubiera hecho bien en llamar a la puerta, me ha dado un susto tremendo.
- Fue cosa de la urgencia. Estos poemas muertos necesitaban hablar, enterrarlos fue correcto, sin embargo olvidarlos estuvo muy mal por su parte, señora mía.
- No creí que hiciera mal…
- Pues ahora ya lo sabe, déles sepultura pero conserve los versos en la memoria. Si no le importa cierre el cajón, los espíritus de la poesía aún no han terminado su discurso, me queda futuro por ver. ¿Cuándo acabe desea que comparta lo vislumbrado? Quizá las letras me muestren algo relacionado con usted, sería mi compensación por el allanamiento.
- Gracias, pero en según que casos prefiero ser ciega. Concluya su trabajo y, si no le importa, salga por la puerta despidiéndose.
- Así será.

                Mientras cerraba el cajón de los poemas muertos vi al pequeño nigromante adoptar la  misma postura que cuando lo descubrí, parecía un indio calentándose las manos en el fuego.

                Voy a hacerle caso, Leo. Enterrar y no olvidar, seguiré el consejo de un profesional. Después de esto no me han quedado ganas de dibujar el plano y sí he conservado las de escribirte. Si me ayudas con la limpieza general y la inspección de rincones te convido a una merienda e incluso, si te apetece, abramos el cajón de los poemas muertos y los recordemos juntos.


                Besos esquimales

16 comentarios:

  1. estupendo!!! me encantó :)

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    1. Gracias, disfruté mucho escribiendo esta carta y descubriendo el dibujo que creó Juan Luis para ella, así que ese encantamiento es como una guinda en el pastel.
      Besos!

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  2. wwwwwwwwwwwwoooooooo!!!!!!!!!!!! nunca había conocido un Nigromante tan pequeño, pero tan grande, puede sentir la energía de los poemas muertos!!!!!!!!!!encontrarlos y de alguna forma darles vida.
    me ha encantado conocerlo!!!!!
    enhorabuena!!!!!!! Salud! natalia.

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    1. Me encanta que hayais conectado tan bien en vuestro primer encuentro, cuando uno conoce a un nigromante nunca se sabe qué tal va a ir la cosa ;)
      Besos!

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  3. Genial !! Necesito un Nigromante para que me recuerde muchas cosas...Se me olvida todo..!! :)) Muy buen texto, me encantó.! Gracias por compartirlo.Me quede por acá y te invito a que me visites Un abrazo.

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    1. Los nigromantes son tan pequeños que quizá tengas alguno por la casa y no te hayas dado cuenta. Busca, busca...
      Gracias por dejar abierto tu buzón para estas cartas que le llegan a Leo.

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  4. Los cajones no son buenos hogares para las poesías, relatos, o cartas. Deberían estar colgadas por las paredes de nuestra vida o, en su defecto, en un estante a mano, para no olvidar quiénes somos o fuimos...

    ¡Genial misiva, querida! Un fuerte abrazo.

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    1. Estoy totalmente de acuerdo contigo, es importante no olvidar :)
      Gracias, por muchas cosas, pero sobre todo por ese entusiasmo tuyo que me da alas.
      Besos, besos, besos!!!!

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  5. Muy bien logrado el relato, Leire, como todos los anteriores. ¡Y qué decir del dibujo de mi buen Juan! Extraordinario. Les aplaudo desde este lado del charco donde la cigarra nunca para de cantar.
    PD. ¡Quien fuera Leo para que le escribieran tanto y tan lindo!

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    1. Muchas gracias. Juan Luis es un artista de los pies a la cabeza! Sus dibujos encajan a la perfección con estas misivas que recibe Leo.

      PD: No es como ser Leo pero siempre puedes jugar a lanzar un título para una de las cartas y esa será un poquito tuya, será como compartirla con Leo :)

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    2. Gracias, Leire, por invitarme a ser parte del servicio de postales. He sugerido ya —en este blog— un título. Es una variante, y quizás sea de tu agrado.

      ¡Beso y abrazos peninsulares!

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    3. El cartero toma nota, la misiva llegará, no sabemos cuando... pero lo hará ;)

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  6. Admirada Leire:
    Me tienes loquita con tus correos. Te sigo hace un tiempo desde mi blog gracias a Juanlu y hasta ahora no te he dicho nada.
    Ahora te he localizado en twitter. Envidia sana me das por tener unas cartas ilustradas que enriquecen los textos.

    Besos mil.

    Pd: ¡Buen verano!

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    1. Me gusta eso de que hayas salido de las sombras :) Ahora estamos más conectadas si cabe. Gracias por las palabras tan bonitas que nos dejas.
      Besos y buen verano también para ti!!

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